Existen un gran abanico de técnicas para llevar a cabo limpiezas industriales, elegir la más adecuada dependerá del tipo de empresa y sector, pero entre las principales y más utilizadas se encuentran las siguientes:
Limpieza manual
Para la limpieza manual se dispone de personal de mantenimiento encargado de llevar a cabo la eliminación de la suciedad y de los agentes contaminantes.
Este técnica se realiza con fregonas, trapos, cepillos, y elementos destinados a la limpieza manual.
Es recomendada para espacios o empresas donde la suciedad no está profundamente adherida, y puede ser retirada con relativa facilidad. Es común ver la aplicación de técnicas manuales de limpieza en áreas como baños, pasillo, u oficinas.
Técnica de limpieza industrial con vapor seco
El vapor seco es uno de los elementos más utilizados para la limpieza de zonas con suciedad fuertemente adherida. Para ello, se emplean máquinas de vapor sobre superficies que resistan cierta temperatura proporcionando resultados sorprendentes.
Además de retirar la suciedad adherida, desinfecta de manera completa el área que ha sido limpiada. Esto garantiza salubridad para los trabajadores en sus diferentes espacios de trabajo.
Limpieza con agua a presión
Aunque la limpieza con agua a presión puede parecer una técnica básica, sigue siendo bastante efectiva en la mayoría de las ocasiones.
Limpieza con arenado
La potencia y precisión del chorro de arena es aprovechada en la limpieza industrial para distintas situaciones. Aplicando la limpieza con arenado pueden limpiarse fachadas, maquinarias con mucha suciedad, y áreas afectadas por el humo o la grasa.
Técnica de limpieza criogénica
La limpieza criogénica con hielo seco es una de las técnicas más empleadas para la eliminación de suciedad complicada. Es muy eficiente sobre distintos tipos de superficie y materiales. Puede ser empleada tanto en maquinaria como en paredes y techos.
Limpieza industrial con espuma
Se emplea la limpieza con espuma cuando se requiere llegar a recovecos con suciedad bastante adherida y difícilmente eliminable.
La espuma es aplicada a presión para lograr el desprendimiento inicial de la suciedad. Posteriormente se deja actuar durante algunos minutos para conseguir su completa eliminación.